En The Playbook, un documental de Netflix con entrenadores altamente destacados en diferentes deportes, Doc Rivers cuenta que su punto de inflexión al trabajar con los Boston Celtics fue introducir el “ubuntu”.
Rivers destaca ubuntu no solo como el factor determinante para el éxito del equipo, sino para su integración, porque “se trata de ser resiliente y de compartir la dicha con tu compañero cuando le va bien, y sentir su dolor cuando le va mal”.
El concepto de ubuntu proviene de África, una filosofía en la que nuestro sentido del “yo” está formado por cómo nos relacionamos con los demás y lo que nos rodea. La palabra proviene de las lenguas zulú y xhosa, y entre sus traducciones al español destaca “yo soy porque somos”.
Lo más interesante del ubuntu es cómo se refleja en nuestras vidas y el potencial que tiene de hacerlas mejor, y en el proceso, hacernos mejores. Vivimos en un día a día donde prima nuestro beneficio individual, aunque luego nos quejamos de la falta de empatía. El esfuerzo de tener presente el ubuntu en nuestras vidas puede transformar cómo vivimos, lideramos y nos formamos dentro de nuestra sociedad.
Desmond Tutu, laureado Premio Nobel de la Paz en 1984, nos mostró como ubuntu refleja nuestras fortalezas cómo seres humanos. “Una persona con ubuntu es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazado cuando otros son capaces y son buenos en algo, porque está seguro de sí mismo ya que sabe que pertenece a una gran totalidad”.
Junto a Tutu, el exponente más conocido del ubuntu es Nelson Mandela. Mandela inscribió esta filosofía como uno de los principios de la Sudáfrica post apartheid, consciente que era necesario crear una nueva realidad social y política con la que todos los africanos se sintieran identificados. Barack Obama, en el elogio funerario de Mandela, destaca como parte de su legado: “el reconocimiento de que todos estamos unidos en formas que son invisibles para el ojo; que hay una unidad de la humanidad; que logramos al compartirnos nosotros mismos con los otros, y cuidando a los que nos rodean”.
Leymah Gbowee, también reconocida con el Nobel de la Paz, presenta otro testimonio con el desarrollo y la transformación que se está dando en las niñas y mujeres en Liberia. Cuando una mujer no puede cumplir su sueño a cabalidad, ayudar a otra a conseguirlo le otorga la misma satisfacción y felicidad.
Sintiéndose como hermanas, la visión del crecimiento colectivo prevalece sobre el individual, y por eso todas hacen sacrificios de lugar y toman acción para proteger a otra mujer, extendiendo así el movimiento. ¿Cómo cambiaría la realidad de las mujeres dominicanas si tratáramos de replicar lo mismo?
Aplicar el ubuntu significa priorizar los lazos y las relaciones dentro de un grupo antes que nuestras diferencias individuales. Nos obliga a desarrollar empatía y confianza entre las personas que nos rodean. Las tensiones y diferencias existen, pero siempre con esta base priorizamos cómo éstas nos aportan, y no como nos dividen. La premisa es que nuestra esencia se enriquece con nuestras relaciones con los demás.
Naturalmente, también implica un mínimo nivel de sacrificio. Lo importante e interesante aquí es que no se siente como una pérdida porque en ubuntu, cuando mi compañero gana, yo también gano. Cuando mi vecino está bien, yo estoy bien.
Imaginemos si logramos esto en nuestros equipos de trabajo, en nuestras amistades, en nuestras comunidades. Si buscáramos que todos crezcamos para mejor, quizá viviéramos una realidad un poco distinta. Lo bueno es que aún estamos a tiempo, y que en ubuntu, con que el cambio inicie desde nosotros como individuos, se empieza a ver la diferencia a nivel colectivo.









