En Samaná, un grupo de 30 mujeres ha convertido un conocimiento artesanal transmitido entre generaciones en una oportunidad de crecimiento económico, capacitación y autonomía. Al frente de esa transformación está Lolimer Rijo Valdez, abogada, asesora fiscal y fundadora de Sabay, una empresa que busca posicionar el coco dominicano dentro de la industria del bienestar.
La historia comenzó con una mujer de edad avanzada que elaboraba aceite de coco de manera rudimentaria en su casa. Su salud ya no le permitía continuar trabajando, pero necesitaba generar ingresos. A partir de esa realidad, Rijo encontró una oportunidad para organizar a otras mujeres de la comunidad, preservar sus conocimientos y construir una cadena productiva con propósito.
La mujer falleció meses después, pero su legado fortaleció la iniciativa. Rijo creó una estructura interna para que las integrantes del grupo pudieran asumir responsabilidades, aprender unas de otras y participar activamente en las decisiones.
“Las más jóvenes van aprendiendo de las mayores, sin pisar a nadie y reconociendo el valor que cada una tiene”, explica. La empresaria procura que la relación no esté marcada únicamente por una jerarquía laboral, sino por un sentido de pertenencia. “Soy la persona que empuja la marca, la crea y la comercializa, pero sin ellas el proyecto no estuviera donde está. Este logro es de todos”.
Las mujeres también reciben capacitaciones que les permiten ampliar sus conocimientos y fortalecer su independencia. Para Rijo, el objetivo no es que vean la producción de aceite como una tarea aislada, sino que comprendan el impacto de su participación dentro del negocio.
Servicio
Rijo creció en una familia vinculada al mundo empresarial. Desde temprana edad aprendió que podía desarrollar sus propias ideas y asumir la responsabilidad de convertirlas en proyectos sostenibles. Por esa razón, asegura que el empleo tradicional nunca ocupó un lugar central dentro de sus planes profesionales.
La creación de Sabay surgió al observar que su familia ya contaba con la materia prima y que el aceite de coco era un producto que ella misma consumía. “Sabía que podía crear empleos, ayudar a otras personas y desarrollar un producto de calidad”, señala.
Sin embargo, su motivación no se concentraba exclusivamente en la rentabilidad. “El don del servicio para mí es algo fundamental, un no negociable. Siento que mi emprendimiento nació de ahí”.
Esa visión conecta con la manera en que se define: como una mujer valiente, perseverante y en constante transformación. “Me defino en una sola palabra: una mujer que evoluciona”, afirma. Actualmente, el producto insignia de Sabay es el aceite de coco premium. La empresa también comercializa un subproducto y contempla desarrollar derivados.
La estrategia de crecimiento de Sabay también se ha apoyado en alianzas comerciales. El aceite de coco ha sido incorporado a distintas propuestas gastronómicas.
The Wellness Table
La visión de Rijo se extiende más allá de Sabay. De un encuentro realizado con clientes de la marca nació The Wellness Table, una plataforma concebida para que cada participante sintiera que tenía “un lugar en la mesa” y, simbólicamente, en la construcción de su propia vida.
Posteriormente desarrolló una edición vinculada con el Día Internacional de la Mujer, en la que se abordaron temas como finanzas, imagen, bienestar y desarrollo personal. Su propósito es continuar organizando encuentros y llevar el concepto fuera del país.
“Cada evento y cada participación representan una voz nueva que se suma”, explica. La plataforma permite que las especialistas conecten con potenciales clientes y fortalezcan su posicionamiento profesional.
