Una idea nos puede surgir en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia. Sin embargo, se debe tener claro que una idea por sí sola no se convierte en una oportunidad de negocio, por más brillante que parezca, debe ser validada.
Es decir, una idea debe pasar por algunos filtros que permitan medir la factibilidad de la misma. Solo cuando podamos identificar los beneficios que podría generar dicha idea entonces se convertiría en la punta de lanza para nuestro emprendimiento.
Para que una idea se considere una oportunidad de negocios debe cumplir con criterios claves que servirán como base para la viabilidad del emprendimiento. Algunos criterios claves son:
• Segmentación de clientes: En este punto se debe delimitar nuestro público objetivo o cliente ideal. Cuando se crea un producto o servicio que no posee un mercado a quien dirigirlo, estamos generando una pérdida de recursos. En ese sentido, debemos estar direccionados a un mercado que presente una necesidad que pueda ser cubierta por nuestro producto o servicio y que, además, este mercado esté dispuesto a pagar por ello.
• Propuesta de valor: El éxito de la oportunidad de negocio se sustenta en satisfacer una necesidad al cliente potencial. Si nuestra idea no resuelve un problema, es decir, no agrega valor, entonces no tienes nada. Una buena idea debe ser un medio solucionador para el nicho de mercado a la cual será dirigida.
• Modelo de negocio: En este punto se debe definir, además de los puntos anteriores, cómo se genera, distribuye y captura valor con la idea propuesta.
• Innovación: Se debe identificar el nivel de innovación que propone la idea y si esta es relevante respecto a ofertas o negocios similares.
• Sostenibilidad: se debe probar que puede sobrevivir en el tiempo, demostrando su viabilidad económica, tanto a mediano como a largo plazo.
• Escalabilidad: Debemos conocer la demanda potencial y el crecimiento del mercado al que estará dirigida dicha idea, con la finalidad de poder proyectar el crecimiento a futuro del negocio.
En síntesis, una oportunidad de negocio es el centro del proceso emprendedor y es de suma importancia poder diferenciarla de una buena idea para evitar fracasos futuros.









