Barrick Pueblo Viejo ha entendido el impacto de la mujer en los distintos sectores, de ahí su marcado interés en diseñar programas que garanticen que más féminas ingresen al sector minero. Para ello, se han trazado la meta a largo plazo de lograr que su planilla de empleados esté 50/50, logrando así la igualdad de género.
Por las políticas que han implementado, el Ministerio de la Mujer y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) le otorgaron el Sello de Igualdad de Género en la categoría Oro, ya que cumplen con más del 80% de los requisitos estipulados en la certificación.
El Sello es un programa dirigido a promover la igualdad de género y la autonomía económica y social de las mujeres en empresas y organizaciones, con el propósito de establecer un Modelo de Gestión con Calidad para la Igualdad de Género (MGIG) en República Dominicana.
De acuerdo con Helen Burke, gerente de Recursos Humanos de Barrick Pueblo Viejo, es necesario que desde el nivel primario se cambie el chip de que la minería es un sector para hombres. “Desde ahora, estamos visitando escuelas”.

Además, cuentan con programas comunitarios en los queseleccionan candidatos para posiciones en la mina que pasan por un proceso de capacitación. “Verificamos que la persona tenga realmente las destrezas para poder realizar las funciones al finalizar la formación y que tenga la aptitud de aprender. Esto es esencial para nosotros poder formar personas que operen los equipos y la planta”, explica Burke.
Se aliaron con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) para entrenar personal que trabaje en plantas fijas, como el área de mantenimiento de las minas, donde se reparan los caminos. Esta formación dura unos dos años. Cuando terminan, tienen la certificación de técnico en la mención seleccionada.
Actualmente, desarrollan certificaciones en soldadura, mecánica de planta fija y equipos pesados y livianos. “Lo rico de este programa es que trabajamos la parte teórica con el Infotep, que mantiene un estándar, pero también desarrollamos una parte práctica en el lugar de trabajo que permite que, al momento de finalizar, estén listos para trabajar”.
Dentro de las opciones que tienen está la pasantía de tres meses y el programa de nuevos graduados para quienes estudiaron una carrera de ingeniería y desean continuar con su formación dentro de la empresa.
Al 30 de agosto, la minera contaba con unos 2,772 empleados, de los cuales el 21% son mujeres, además de 200 estudiantes, de los cuales el 80% son féminas.
“Parte de la estrategia para tener un 50/50 a largo plazo es contar con una mayor cantidad de mujeres listas para trabajar. Entonces, en el programa de estudiantes, el porcentaje es mayor”.
Retos y oportunidades
Uno de los desafíos que han encontrado para ampliar la planilla de mujeres es la diversidad de roles que deben ocupar. Ante este panorama, han implementado jornadas de medio tiempo, las cuales permiten a las féminas ejercer la maternidad. Esta modalidad también aplica para los padres.
“Tenemos una jornada de medio tiempo que les permite encontrar ese balance. No es exclusivo para mujeres, ya que hay hombres que también tienen deseos de estudiar”, sostiene Burke.
Uno de los obstáculos que enfrentaron al principio ha sido el poco interés de las féminas en los trabajos. Sin embargo, luego de ver a otras ocupando posiciones importantes para la minera, “ahora es sorprendente la cantidad que están aplicando. Estamos rompiendo paradigmas en ese sentido”.
Elisania Pérez: “Soy capaz de desarrollarme en cualquier área”

“Nunca se detengan en un solo lugar. Sigan experimentando cosas nuevas, porque nunca saben de qué pueden vivir”.
¿Imaginas a una mujer manejando camiones que pesan 715,000 libras y tienen capacidad para cargar 200 toneladas? En Barrick Pueblo Viejo es posible. Ese es el caso de Elisania Pérez, quien desde 2019 trabaja como operadora de equipos pesados. “Manejo camiones de gran tamaño”.
Pérez, quien bioanalista de profesión y madre, pasó por un proceso de formación en la minera para poder operar el equipo. “No pensaba que podría ser capaz, pero cuando logré entrar, me demostré que sí podía”.
Asegura que lo principal para manejar un camión 789 es concentrarse, creer en sí misma y tener actitud. “Cuando estás en el equipo, debes estar concentrada en tu trabajo, además de tener pendiente quien está al lado y al frente para evitar accidentes”.
“Se dice que este trabajo es solo para los hombres, pero ya hemos demostrado que la mujer también puede”, afirma, destacando que su familia se siente orgullosa de ella, “porque les he demostrado de lo que soy capaz”.
Nidia Cuevas: La clave está en “trabajar con motivación”

El mantenimiento de equipos pesados es un área vital para el funcionamiento de las minas. En este departamento, las mujeres también se han ganado un espacio por su dedicación y capacidad. Un ejemplo de esto es Nidia Cuevas, quien es técnica en equipos pesados, con especialización en aire acondicionado y electricidad.
Cuevas es una mujer enfocada, persistente y dedicada con su trabajo. Su día a día está lleno de nuevos desafíos. Para su familia, es un ejemplo de que es posible destacar dentro de su empresa. “Se sienten orgullosos” de ella.
Desde 2020 trabaja en Barrick, donde brinda estos servicios en todos los equipos mineros, desde camiones hasta palas mecánicas. Sin embargo, su interés por capacitarse la llevó a estudiar psicología.
Tiene el título de ser la primera mujer técnica en trabajar en otra empresa minera, ya que en 2009 se graduó de bachiller con un técnico en mecánica y aplicó a una pasantía en 2010. “Siempre me ha gustado tener la satisfacción de decir ‘arreglé eso’”.
Asegura que los hombres valoran la profesionalidad de la mujer en este sector, ya que en muchas ocasiones “trabajan mucho más organizadas”.
Carola Gómez: “Anímense a experimentar cosas nuevas, aunque les sean extrañas”

Desde hace seis años, Carola Gómez forma parte de la familia Barrick. Inició en el área de metalurgia, donde “contabilizaba” el material, pero ahora trabaja como ingeniera de control de procesos, encargándose de la automatización de sistemas en la mina.
“Controlar procesos es un poco de todo. Damos soporte a la parte mecánica de la planta, pero trabajamos muy de la mano con la parte de instrumentación. Es un trabajo en el que hay que estar 24/7”, indica Gómez.
Es ingeniera química y se especializó en sistemas automáticos y electrónica industrial. Su pasión por la minería surgió gracias a una pasantía. Afirma que le cautivó la complejidad del sector. “Tenemos más variables para darle seguimiento en el día a día”.
Su pasión por lo que hace es evidente e inspira a otras personas que suelen ver este tipo de profesión como algo “incómodo” por las múltiples disciplinas que deben integrar a la vez. “Cuando (ellos ven) que las puedo trabajar, me da mucha satisfacción”.
La especialista exhorta a los ingenieros a inclinarse por la automatización porque esta corriente “es parte del futuro”.











