Nicole Pichardo afirma ser una joven comprometida con el bienestar social colectivo. Su interés por diseñar políticas públicas que fomenten la equidad y la igualdad la ha llevado a convertirse en candidata a diputada por la Circunscripción 4 de Santo Domingo Oeste por el partido Opción Democrática.
Desde sus años en la universidad, ha sido una abanderada en las luchas por los derechos humanos y el cuidado medioambiental. Como activista, se ha involucrado en movimientos y manifestaciones a favor de poner fin a todas las formas de violencia hacia las mujeres y niñas dominicanas. Es licenciada en Negocios Internacionales, graduada Magna Cum Laude, y cuenta con una especialidad en políticas públicas de género y sociedad.
Cuenta, además, con una vasta experiencia profesional, que la ha llevado desde el sector logístico hasta la comunicación digital y, actualmente, a la política. Entiende que “todo el mundo tiene una responsabilidad de hacer algo más allá que superarse personalmente y generar dinero”.
Este interés la ha llevado a entender que “no importa qué tan bien nos vaya individualmente y en nuestro trabajo y empresa, si cuando salimos a almorzar no hay aceras; si a la persona que trabaja cuidándonos en la empresa, su hija se queda embarazada a los 14 años, o si el conserje tiene 30 años siendo conserje y no avanza socialmente”.
Pichardo es fiel defensora de que “con cada acción se puede provocar un cambio cultural” y lograr que las transformaciones lleguen a los más necesitados. Por eso, con la clara convicción de que “la política es la herramienta más poderosa para crear bienestar colectivo”, decidió postularse.
De acuerdo con la candidata, las personas han crecido pensando que la política es el problema; sin embargo, asegura que “es la solución”. Explica que “lo que hace falta es voluntad política para que se logren los cambios”.
“Siempre he tenido claro que la solución a nuestros problemas pasa por la voluntad política, o sea, nosotros podemos fajarnos individualmente (…), pero el Estado tiene que estar para que esa persona llegue a su trabajo en transporte público de calidad, tenga un lugar donde dejar a sus hijos para ir a trabajar y que pueda tener una empresa que genere más empleos si se formaliza”, precisa.
“La política es la herramienta más poderosa del cambio social”.
Enfoque político

A través de los años, Pichardo ha entendido que “la productividad nacional depende del trabajo de cuidados que hacen las mujeres”. Por lo tanto, su enfoque de trabajo principal, en caso de ganar la curul, está centrado en diseñar políticas públicas que garanticen que las mujeres puedan tener mejores condiciones para alcanzar sus metas.
La realidad que enfrentan las mujeres en Latinoamérica ha demostrado que persiste una marcada desigualdad en la distribución de las responsabilidades domésticas, donde siguen siendo las principales gestoras del hogar, desempeñando múltiples roles que a menudo resultan en una carga emocional y física.
A pesar de que los hombres están asumiendo cada vez más su paternidad y roles dentro del hogar, las expectativas y presiones sobre las féminas continúan siendo desproporcionadas. “En la mayoría de los hogares, las mujeres fuera del hogar deben ser del siglo XXI: las mejores profesionales, innovadoras, preparadas y altamente eficientes. Sin embargo, dentro del hogar, están atrapadas en el siglo XIX, lo que provoca una fatiga emocional y física”, afirmó la activista.
Pichardo precisó que la maternidad también se convierte en un reto para las mujeres, ya que “cada vez que una mujer se convierte en madre, pierde valor en el mercado laboral”. Esto, según indicó, debe ser motivo de análisis y reflexión para diseñar políticas públicas, tanto desde el sector público como privado, que ayuden a aliviar la carga de cuidados para las mujeres.
“Las empresas deben innovar y adaptarse para mejorar la vida de las familias. Implementar teletrabajo, sistemas de cuidado infantil en el lugar de trabajo y otras medidas de bienestar colectivo”, comentó. Estas acciones no solo aumentarían la productividad, sino que también permitirían a las madres equilibrar mejor sus responsabilidades laborales y familiares.
El Estado, por su parte, tiene un papel fundamental. “Es vital que se pregunte cómo avanzará económicamente un país cuando más de la mitad de su población, las mujeres, está rezagada económicamente”, subrayó Nicole.
Cuidado
La creación de un Sistema Nacional de Cuidados, como se ha propuesto en otras naciones, sería un paso significativo, ya que integraría y formalizaría las estructuras de cuidado existentes, garantizando su continuidad y mejorando las condiciones laborales de las cuidadoras.
Por esa razón, una vez llegue al Congreso Nacional, depositaría “el proyecto de ley que crea el Sistema Nacional de Cuidados”, el cual integraría las estructuras que ya existen y “reconoce el cuidado como un derecho”.
Destacó el trabajo que se está articulando con el Piloto Nacional de Cuidados, en el cual las “mujeres que tienen cuidos informales en su casa son importantísimas para el sistema, porque cuentan con un bien intangible e inconmensurable, que es la confianza de la comunidad”.
Apoyándose en esta confianza, el Estado debería ayudar a estas mujeres creando en esos espacios las condiciones necesarias para ellas, los niños o adultos mayores que estén bajo su cuidado. Para ello, entiende que es necesario “auditar la deuda pública para reconsiderar” las partidas presupuestarias y determinar una enfocada en garantizar esta red de cuidados, que es vital para el desarrollo de las féminas y las comunidades.
Aseguró que, a pesar de todos estos desafíos, las mujeres dominicanas siguen avanzando y destacándose en múltiples ámbitos. “Es impresionante cómo, a pesar de todas las adversidades y un mundo diseñado para invisibilizar su trabajo, las mujeres dominicanas están rompiendo barreras y superándose continuamente”, destacó la política.
Según Pichardo, para lograr un verdadero cambio, es fundamental que tanto el sector privado como el público trabajen juntos en la creación de un entorno más equitativo. “Tenemos que escuchar y tratar a los hombres como personas, no solo como proveedores, y fomentar una cultura organizacional equilibrada. Solo así, cuando haya un equilibrio, todos ganamos, especialmente las futuras generaciones”.
Nicole tiene claro su interés de ser una voz que represente a las dominicanas. “Quiero que las mujeres sigan brillando y desarrollándose, porque cuando mejora la situación de la mujer, mejora el país. Una madre feliz, una hija feliz, una esposa feliz es un catalizador de la felicidad colectiva”.











