Rocío Velarde se define como una mujer curiosa y altamente comprometida. Estas cualidades le sirvieron para destacarse en la banca. Desde 1999 forma parte del equipo de Citi, ocupando diversas funciones, siendo la última la gerencia general del banco en República Dominicana.
Aunque su sueño no estaba en el sector financiero, una pasantía le abrió las puertas al interesante mundo corporativo. Asegura que llegó por “accidente”. “Estudié Ingeniería Industrial en Perú. Mi ilusión era trabajar en una fábrica, con procesos industriales. Obviamente, nada sale como uno se lo imagina”.
Desde pequeña, su pasión por armar rompecabezas y construir estructuras la llevó a estudiar Ingeniería Industrial en Perú, con el sueño de trabajar en una fábrica, optimizando procesos y controlando tiempos.
La fascinación por la banca llegó rápidamente. Descubrió que la industria financiera era un universo de conocimiento y desafíos constantes. En su trabajo, cada día aprendía sobre nuevas industrias, innovaciones y tecnologías emergentes. “Me enamoré de la globalidad del banco y de la posibilidad de impactar desde la banca mucho más de lo que había imaginado”, recuerda.
Se incorporó a Citi como Especialista en Calidad e Innovación en Citibank del Perú S.A. Pasó nueve años en Brasil, cinco años en Estados Unidos y seis años en Perú, desempeñando una amplia gama de funciones dentro de Citi. Antes de llegar a República Dominicana, dirigía Citi en Ecuador.
Su formación en ingeniería industrial le ha brindado una visión estructurada, analítica y orientada a procesos, algo que aplica en el mundo financiero al diseñar estrategias eficientes para los clientes. Lo que alguna vez imaginó hacer en una fábrica, lo terminó implementando en el entorno bancario.
Sobre su rol en República Dominicana, precisó que se siente feliz. “Es súper refrescante llegar a un país donde la mayoría de las noticias son buenas”, aseguró, aunque reconoce que, como en todas partes, existen aspectos que mejorar. “Cuando uno ve el balance, las noticias son positivas”.
Destacó que sus clientes quieren hacer negocios. “Nuestros clientes que todavía no están en República Dominicana tienen mucha curiosidad sobre lo que está pasando aquí y cómo pueden ser parte de esto”.
Mujer en la banca
Durante los primeros diez años de su carrera, no sintió que ser mujer fuera un obstáculo. Criada en un hogar donde nunca se le impuso un límite de género y rodeada de una cultura organizacional basada en la meritocracia, avanzó sin percibir las dificultades que muchas mujeres enfrentan en el mundo laboral. Sin embargo, todo cambió cuando decidió ser madre.
“Cuando me embaracé, empecé a recibir preguntas como: ‘¿Vas a seguir trabajando al mismo ritmo?’ ‘¿Qué vas a hacer con tu carrera?’ Preguntas que a mi esposo nunca le hicieron”, relata. Este fue su “aha moment”, en el que tomó conciencia de las barreras invisibles que enfrentan las mujeres en el mundo corporativo.
Desde entonces, se dedicó a entender las brechas de género y los sesgos inconscientes que limitaban el crecimiento profesional de muchas mujeres. A través del análisis de datos dentro de Citi, descubrió que, aunque el ingreso de mujeres y hombres en el banco era similar, con el tiempo, los hombres eran promovidos con mayor rapidez, mientras que muchas mujeres abandonaban sus carreras. Al investigar las razones, encontró que las expectativas sociales y familiares afectaban el desarrollo profesional femenino.
“Nos dimos cuenta de que cuando mejoramos las condiciones laborales para las mujeres, también beneficiamos a los hombres”, señala. Esta visión la llevó a impulsar iniciativas como el trabajo remoto en Brasil hace más de una década, permitiendo que tanto hombres como mujeres equilibraran mejor su vida personal y profesional.
Dicotomía
Para ella, el dilema entre ser madre o profesional está solo en la mente. Con el tiempo, aprendió que cada mujer debe definir su propio modelo de éxito. “A mí me gusta trabajar, me gusta lo que hago y eso me hace ser una mejor madre para mis hijos”, afirma Velarde, quien es madre de dos. Sin embargo, también reconoce que el equilibrio no es absoluto: “No todos los días puedo ser la mejor en todo. Hay momentos en los que me enfoco más en el trabajo y otros en los que mi familia ocupa el centro de mi vida”.
Inspirada por una amiga, adoptó una estrategia de evaluación en períodos de tres meses en lugar de juzgarse a diario. “Si en ese período logras equilibrar el trabajo y la familia, entonces estás bien”, explica. También aprendió que, para cuidar de los demás, primero hay que cuidarse a uno mismo. “Como dicen en los aviones: primero ponte la máscara de oxígeno tú, para luego ayudar a los demás”.
Liderar
Para ella, liderar equipos es un aprendizaje constante. Su filosofía de liderazgo se basa en dos principios: la curiosidad y la humildad. “Cuando llegas a un puesto, lo haces porque tienes algo que aportar, pero para contribuir realmente debes entender el entorno, conocer a tu equipo y aprender de ellos”, explica.
En su experiencia, un líder efectivo es aquel que actúa como catalizador de las fortalezas del equipo y como un espejo de las áreas que necesitan mejorar. A lo largo de los años, ha comprobado que la diversidad en el liderazgo impulsa la innovación y la solución de problemas desde diferentes perspectivas.
Recomendaciones
Para quienes desean hacer carrera en la banca, Velarde recomendó buscar una entidad que comparta sus valores e intentar formar parte. “Es importante ver qué es lo que no te gusta de este ambiente, levantar la mano, tratar de contribuir y hacer una diferencia”.
Dijo que, si el ambiente laboral es receptivo, se puede encontrar la posibilidad de generar un entorno mejor y “probablemente muchas otras mujeres van a estar mejor. Pero si el ambiente donde estás no es receptivo, busca otro”.
La gerente general de Citi en República Dominicana invitó a no limitarse, ya que “muchas veces somos nosotras mismas las que generamos estas barreras, porque en nuestra cabeza las creamos. Tratemos de pensar diferente y de influir para cambiar estas barreras”.









