La presidenta de la FEM impulsa una agenda enfocada en capacitación y tecnología para fortalecer la sostenibilidad de las empresas lideradas por mujeres
En un mercado marcado por la velocidad tecnológica, la competencia y las exigencias de los consumidores, el verdadero desafío para las empresarias está en construir negocios capaces de permanecer en el tiempo.
Esta es una de las principales convicciones de Rossy Escotto, abogada especialista en Derecho Laboral, Seguridad Social y Migratoria, magíster en Derecho del Trabajo y Seguridad Social y presidenta de la Federación de Mujeres Empresarias Domínico-Internacional (FEM).
Desde su rol en FEM, Escotto ha observado una evolución significativa en el ecosistema empresarial femenino dominicano. De acuerdo con la abogada, las mujeres ya no solo muestran interés en emprender, sino también en adquirir las herramientas necesarias para hacer crecer y sostener sus empresas.
“Debemos sentir una alta satisfacción por cómo la mujer se ha venido destacando en la República Dominicana. Nos falta mucho por recorrer, pero hasta donde hemos llegado debemos sentirnos muy orgullosas de nosotras”, expresa.
Sin embargo, el avance convive con brechas que continúan limitando el potencial de miles de negocios. Entre ellas menciona la falta de formación especializada, la informalidad, el limitado acceso al financiamiento y la necesidad de acelerar la transformación digital.
La identificación de las brechas tecnológicas llevó a la FEM a organizar el Congreso Transformación Digital 360: Innovación para el Futuro Empresarial, una iniciativa dirigida especialmente a las mipymes.
El congreso reunió a 19 conferencistas, panelistas y especialistas nacionales e internacionales. También contó con una exposición de soluciones digitales y el respaldo de entidades públicas, privadas, financieras y académicas. “No solamente queríamos tener teoría y conferencias, sino que la gente pudiera encontrar soluciones a la mano”.
Para la presidenta de la FEM, el éxito del encuentro no debe medirse únicamente por su convocatoria, sino por los proyectos surgidos después de su celebración.
Entre sus resultados se encuentra el programa Mujer Digital 360, desarrollado junto con el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes. La iniciativa contempla la creación de páginas web y el acompañamiento tecnológico para socias de la federación, además de apoyo en áreas relacionadas con redes sociales y posicionamiento digital.
La FEM también ha construido alianzas con empresas tecnológicas para acercar soluciones de gestión empresarial a sus integrantes. “El negocio que no se monta en la ola digital corre un alto riesgo de desaparecer, porque no será competitivo ni podrá responder de manera efectiva a sus clientes”, advierte.
Construir empresas
Para Escotto, el debate empresarial femenino debe superar la narrativa centrada exclusivamente en comenzar. El desafío estratégico consiste en convertir una idea impulsada por la pasión en una estructura organizada, rentable y sostenible.
“Ya no es hablar de emprender, sino de sostener los negocios que las mujeres decidimos tener como apoyo para nuestras familias y para la economía nacional”, asegura.
Uno de los obstáculos más frecuentes es la falta de formalización. Escotto advierte que algunas empresarias proyectan una imagen corporativa sólida en las plataformas digitales, pero todavía carecen de registro mercantil o de la documentación necesaria para acceder a oportunidades de crecimiento.
Esta desconexión puede cerrar las puertas al crédito, la inversión y las contrataciones públicas. Aunque el Estado representa uno de los compradores más importantes del mercado, muchas emprendedoras no pueden convertirse en proveedoras por no contar con una empresa formalmente constituida.
De acuerdo con Escotto, la formalización no debe interpretarse como un simple trámite administrativo. Es una decisión estratégica que permite proteger el negocio, organizar sus procesos, generar confianza y prepararlo para competir.
Resulta indispensable proteger los activos intangibles. La presidenta de la FEM recuerda que los nombres comerciales y las marcas requieren seguimiento y renovación. En su ejercicio profesional ha conocido casos de empresarias que descubren, al solicitar un financiamiento, que el registro de su nombre comercial había vencido y estaba disponible para ser utilizado por otra persona.
“Nos enfocamos en la productividad del día a día y eso no nos permite llegar al nivel de crecimiento que pensamos”, señala. Su recomendación es aprovechar las herramientas digitales para programar alertas sobre vencimientos de registros, contratos, pasaportes, visas y otros documentos relevantes.











